Citas que cambiaron la historia

"Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia el designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de nuevas salvaguardas para su futura seguridad y su felicidad."

(Jefferson, Thomas - preámbulo de la declaración de independencia de EEUU, 1776)

viernes, 30 de octubre de 2009

¿CON QUÉ SUEÑAN LOS NIÑOS?

Desde hace tiempo, mucho tiempo, llevo pensando sobre la programación de todas las cadenas de televisión. Es curioso, pero rara es la vez que me quede pegado frente al televisor más de diez minutos. ¿Qué es lo que está pasando? La verdad es que las cadenas de televisión perdieron u olvidaron el significado de los conceptos de ética y sobre todo calidad. Es indignante el continuo bombardeo de telenovelas y programas del corazón que se emiten dentro de la franja horaria estipulada infantil. No digo que nos castiguen a todas horas con reportajes tipo, león se come a ñu o sobre la literatura de los siglos de oro, pero me pregunto donde están esas series de dibujos animados con las que disfrutábamos cuando volvíamos del colegio y con las que nuestra infancia simplemente era eso, infancia. Es triste pensar que las próximas generaciones de niños estarán creciendo con violencia, sexo y con los nefastos y peligrosos programas de cotilleo. El chico de antes soñaba con ser HE-MAN o una de las cuatro tortugas ninjas. Sin embargo ahora, lo único que se les está enseñando son las mil y una formas de ganar dinero fácil y de las formas más degradantes. ¿Creéis que las televisiones se preocupan por la infancia? Lamentablemente NO.

En un estudio realizado por Agrupación de Telespectadores y Radioyentes (ATR) y el Centro Universitario Villanueva, se demuestra que la cadena privada de La sexta, es la que más veces viola el código de autorregulación, exactamente 8,28 infracciones al día. Otro dato interesante que se recoge, es que La 1 y Cuatro son las que más han incrementado el número de infracciones en los seis últimos meses, al pasar de 3,6 y 6,9 al actual 7,8; más del doble en el caso de la cadena pública.

Todos os preguntareis: ¿Qué es el código de autorregulación? Pues bien, este código es un acuerdo suscrito, firmado por todas las cadenas y La Federación de Organismos de Radio y Televisión Autonómicos (FORTA) desde el 2004. En él que se comprometen unas franjas horarias donde prohibir contenidos no recomendados. Entre otros son considerados no recomendados los de carácter violento, sexual y los relativos a ocultismo o drogas. La franja de protección abarca de 6 a 22 h., y hay espacios "de protección reforzada" (8-9 h. y 17-20 h.), pensados para prohibir "contenidos inadecuados para menores de 13 años". Los fines de semana y los días festivos, como en Navidad o en verano, también implican una "protección reforzada. Lo cierto, es que es un documento con muy buenas maneras, pero todo un fracaso llevado a la práctica. Es curioso como una cadena que ofrece tan poco, sea la que más este denunciada. Efectivamente, la cadena de Emilio Aragón tiene toda una colección de quejas de asociaciones de padres y de protección al menor. Solo al equipo de La sexta se les ocurriría poner en redifusión un programa de late night (Buenafuente) en horario infantil. Es más, la cadena está recientemente expedientada por poner pornografía en el programa de Sé lo que hicisteis. INCREIBLE.

El resto de las cadenas le sigue desde muy cerca. Pero lo que realmente es lamentable es que a esta club se le haya unido la pública. La primera debería de ser el bastión, el baluarte de la televisión de calidad. Es su obligación, como cadena pagada por todos los ciudadanos, de mejorar la calidad de su programación. Pero la crisis y sus grandes pérdidas económicas han llevado a ésta por optar por una televisión donde prime la captación de audiencias sin dilaciones en detrimento de la calidad.

Ante esto, se propone una solución radical que acabe de una vez por todas con estos incumplimientos: que el gobierno obligue a las cadenas a emitir "en negro" tantos minutos como tiempo de infracción cometan. Mas teoría… Lo cierto es, y no quiero ser pesimista, que el futuro de la televisión como el de los demás medios de televisión es demasiado ominoso. Los dirigentes de las cadenas deberían de pensar menos en las audiencias y en el color del dinero y dirigir los medios hacia su verdadero sentido, que es el de formar a la sociedad, dejando que los adultos sean adultos y los niños sean niños. De momento la función de los medios solo se puede definir con una palabra: FRACASO.

EL MISMO VALOR QUE UN SOLDADO

Desde que el periodista irlandés William Russel escribiese para el Times de Londres la heroica carga de la caballería ligera en la guerra de Crimea (1854-1858), naciendo así el reportero de guerra, muchos han sido los que le han emulado hasta nuestros días. Con el nacimiento de este tipo de periodistas también nace la censura militar, es decir, el reportero de guerra ya no solo tenía que lidiar con el peligro que conlleva vivir diariamente en una trinchera, sino que ahora, después de jugarse la vida, sólo podía escribir lo políticamente correcto. Además de estos impedimentos, se añadía el que era un trabajo poco reconocido y muy mal pagado. Es más, en muchas ocasiones era el periodista el que se pagaba los gastos. Que coincidencia, aquí también descubrimos el nacimiento de un nuevo fenómeno que parece un invento moderno a causa de la precariedad laboral. El freelance.

Ahora, en pleno siglo XXI, ¿creéis que la situación del reportero de guerra ha cambiado? Es innegable que el desarrollo de la técnica ha mejorado mucho los procesos de trabajo de los reporteros, pero también es cierto que siguen sufriendo las penalidades que pasaron Russel en Crimea y Mathew Brady en la guerra civil americana a mediados del siglo XIX. En la actualidad, la sociedad sigue sin reconocer el arriesgado trabajo de estas personas que se juegan la vida para enseñarnos la crudeza y las penalidades del mundo, convirtiéndose en los ojos que nos muestran el verdadero infierno y drama humano que viven algunas regiones del planeta. El reportero de guerra sigue encontrándose en medio de las fuerzas beligerantes sin poder expresar con total libertad lo que pasa en los conflictos y defendiendo su única bandera, la de la libertad de expresión. El periodista, jugándose la vida, es capaz de inmiscuirse en medio de una batalla (como Capa en el desembarco de Normandía en 1944) y saltar casi a la misma vez que un soldado una trinchera para captar la mejor imagen y tener una visión más objetiva de la realidad. Un reportero de guerra es lo que Lord Salisbury dijo en su día: “es un hombre que combina la habilidad de saltar vallas con las de un escritor de primera clase”.

Son miles los periodistas que han encontrado la muerte en diversos conflictos ante la dejadez de las grandes potencias, dando la sensación de que son un estorbo para éstas, es decir, como si su presencia pudiese poner en peligro ciertos intereses.

Según reporteros sin fronteras, en 2008 murieron 38 periodistas en diversos conflictos. Pues bien, está primera entrada de mi blog va dedicada a todos ellos y aquellos que siguen jugándose la vida por defender la libertad de información. Porque todos tenemos derecho a estar informados.

Dedicado especialmente a: Ricardo Ortega, Julio Anguita Parrado, José Couxo, A. Fuentes
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